entonces hubo que dejar la patineta
y los patines
y ponerse los ojos
y sacarse las alas
y andar con un curriculum vitae bajo el brazo
hubo que dejar de andar descalzo
y lustrar los borceguís
y decirle a la vieja que nos planche la camisa
porque había entrevista en Carrefour
para repositor externo que el sueldo no es bueno
pero nos comían los piojos
y qué sé yo
de qué sé cuánto
hubo que dejar de atarse los ojos a la luna
y de contar las estrellas que se caían de la noche
hubo que cambiar el derroche de sonrisas
para economizar el aire o llenarlo de humo
dónde habrá quedado la patineta
dónde los patines
dónde habrán quedado carajo las alas/

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