hay días en los que uno desearía ser dos
y mandar uno de nosotros al trabajo
y disfrutar cómodamente del que queda en casa
dejarlo dormir hasta altas horas del mediodía
dejarlo hojear un libro de poesías en la cama
aquel que marchó al trabajo volverá fatigado
pero este disfrutará el día,
mirará televisión
saldrá a caminar por la tarde bajo la sombra de los eucaliptos 
y a la nochecita volveré a ser uno solo
procurando que el mal humor de uno
no contagie
la buenaventura del otro/ 

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