quisiera por una vez
que la silla se sentara en mí
y la comida me comiera
y el agua me bebiera
y mi cuerpo fuera la sombra de un armario
que el pantalón y la camisa me plancharan la espalda
antes de salir a comprar cigarrillos
que el televisor me encendiera 
y se sentara a mirarme
cómo cambio de canales apretándome la nariz
quisiera por una vez ser Néstor, mi vecino
y salir a correr por las mañanas
y tener una bicicleta playera
y un ovejero alemán llamado Lobo
y ser amante de los automóviles caros
y abrirme una cerveza para mirar los goles de Messi
y echarme a reír por cualquier cosa
y no llorar ni en broma por las circunstancias vitales
quisiera por una vez mi moto eléctrica
me usara para ir a Punta Lara
a echarse junto al Río de La Plata y ver las luces nocturnas
de Montevideo
abrir otra cerveza fría al costado de un muelle
y gritarle groserías a la luna cuando salga
quisiera, más que nada, 
que una abeja freudiana conversara conmigo
y que el mundo se quede quietito
así me bajo 
porque prefiero irme caminando/ 

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