el vino de Adán y Eva ...

una mueca alcanza
un gesto vago
dos pupilas viniéndosenos encima 
cuando entramos a casa
trayendo en las manos tanto enjambre de mundo
una sonrisa
esa musculatura del labio que al contraerse
trae consigo la calma
y más fuerza tiene que el brazo de un Lestrigón
la justa tonada el maremoto
de saberse útiles
es decir, necesarios
o en deíctico plural: alma de un alma que no es la nuestra
que otros amen lo infinito
la materialidad de los automóviles
la presteza del oro
la extravagancia de un viaje matrimonial por la India
yo no
un sonido me basta
una nariz de mujer rozando mi nariz de hombre
la caricia improvisada desde las sombras
eso sobra y alcanza
para salir a la calle victorioso
para volver al hogar saltando de nube en nube
el abecedario tan infinito del cielo
no pido la luna en el patio
ni el sol dentro de una copa
nos alcanzan y nos sobran
ciertas muecas
donde la alegre alegría de tenernos
nos llene el paladar
nos derrame el dulce vino de Adán y Eva
no en el paraíso, no
qué va
sino en la tierra/

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