votaste globología
porque prometían
alegría
los payasos.
ya sin máscaras
ni antifaces
la Globo Logia
sonríe.
no había tal fiesta.
nadie sabe nada.
yo menos que ninguno.
por empezar
pronuncio "yo"
y de eso solo sé
que nada sé
sino que es
un pronombre
nada más.
la pregunta fundamental estriba
en cuestionar acerca
de la muerte ¿qué cosa
es la muerte?
no es un árbol plateado
ni un intervalo entre dos muelles
negativamente estaremos
de acuerdo
pero positivamente nada podemos
responder a no ser sandeces
o blasfemias
nada más.
de qué nos vale Shakespeare
o Rabelais
o el mismo Zoroastro
si después ante la muerte nos quedamos
de ojos cruzados
de labios torcidos
de muecas dolientes
nada más.
solo llorar o maldecir
o rezar al pie del camastro
del que ya no es vivo.
morir, tal vez soñar.
nadie sabe nada
la ciencia no ha logrado aún
desentrañar la incógnita/
yo menos que ninguno.
por empezar
pronuncio "yo"
y de eso solo sé
que nada sé
sino que es
un pronombre
nada más.
la pregunta fundamental estriba
en cuestionar acerca
de la muerte ¿qué cosa
es la muerte?
no es un árbol plateado
ni un intervalo entre dos muelles
negativamente estaremos
de acuerdo
pero positivamente nada podemos
responder a no ser sandeces
o blasfemias
nada más.
de qué nos vale Shakespeare
o Rabelais
o el mismo Zoroastro
si después ante la muerte nos quedamos
de ojos cruzados
de labios torcidos
de muecas dolientes
nada más.
solo llorar o maldecir
o rezar al pie del camastro
del que ya no es vivo.
morir, tal vez soñar.
nadie sabe nada
la ciencia no ha logrado aún
desentrañar la incógnita/
había ciertas palabras que la ganaban definitivamente.
si uno sabía con tangencial prudencia dónde y
cuándo dejarlas caer
como perlas extrañas
entre dos signos lingüísticos que le hicieran de médico,
de ayudante de brujo, de personaje histriónico y rebelde,
palabras como cerdo o máquina, porque no
importaba en sí misma sino más allá del lenguaje,
como si pudiera hincar unos colmillos que solo
existieran para esa única estación, para ese
íntimo nudo virginal en que su sombra retorcía al
fin todos los velones que chantajeaban el día, había
ciertas palabras que si uno las movía como alfiles,
ella abría los ojos y dejaba en el aire helicópteros de
fuego/
si uno sabía con tangencial prudencia dónde y
cuándo dejarlas caer
como perlas extrañas
entre dos signos lingüísticos que le hicieran de médico,
de ayudante de brujo, de personaje histriónico y rebelde,
palabras como cerdo o máquina, porque no
importaba en sí misma sino más allá del lenguaje,
como si pudiera hincar unos colmillos que solo
existieran para esa única estación, para ese
íntimo nudo virginal en que su sombra retorcía al
fin todos los velones que chantajeaban el día, había
ciertas palabras que si uno las movía como alfiles,
ella abría los ojos y dejaba en el aire helicópteros de
fuego/
el destino incierto de un libro de poemas.
un cangrejo que encontramos de casualidad en
una góndola para sandalias.
nunca la besó bajo el sol, para eso estaba el patio,
para eso la lluvia, Buenos Aires y Montevideo,
los realistas y los patriotas, la belleza del río,
la atemperada voluntad de las gaviotas, la
caja donde los trabajadores guardaban sus
ínfimas propinas, monedas de colores, fragmentos de
un arco de Triunfo.
de la casa del fondo, techo de agujeros prístinos,
los adagios de Elgar traían ojos frescos de caballos,
colas de mandriles, vellos púbicos de Holanda, no
sabremos jamás el destino argentino de un libro que
se diga poesía y se escriba ahogado. pero esta vez.
por esta lluvia. deja, Ballena Tonta, que lo encienda/
un cangrejo que encontramos de casualidad en
una góndola para sandalias.
nunca la besó bajo el sol, para eso estaba el patio,
para eso la lluvia, Buenos Aires y Montevideo,
los realistas y los patriotas, la belleza del río,
la atemperada voluntad de las gaviotas, la
caja donde los trabajadores guardaban sus
ínfimas propinas, monedas de colores, fragmentos de
un arco de Triunfo.
de la casa del fondo, techo de agujeros prístinos,
los adagios de Elgar traían ojos frescos de caballos,
colas de mandriles, vellos púbicos de Holanda, no
sabremos jamás el destino argentino de un libro que
se diga poesía y se escriba ahogado. pero esta vez.
por esta lluvia. deja, Ballena Tonta, que lo encienda/
a qué se parece esa nube? preguntó
se parece a Stalin sin bigotes, le dije.
y aquella otra?
a Doña Florinda.
y esa?
una aceituna.
esa?
un piano.
y a qué se parecen aquellas dos nubes? dijo
a un nene tomando la teta.
y esas?
a un texto de 1911.
esa?
al ojo derecho de Henry Miller.
y esa otra?
a un viejito que duerme bajo una estatua.
y a qué se parece esa nube?
a una whirlpool familiar.
llena o vacía?
vacía.
10 postales de poetas/
Nº 1
el poeta muestra una botella de Jack Daniel´s.
sonríe de costado. tiene todos los dientes.
Nº 2
la poeta entrecierra los ojos y mira el horizonte.
lleva puesta una remera de AC/ DC.
Nº 3
la poeta se abandona sobre la mesa, displicente.
boca en trompa. gafas grandes. heladera de fondo.
Nº 4
el poeta al lado de los leños. un enjambre de pelos canosos
se asoma a su camisa abierta. parece buen tipo.
Nº 5
entre geranios la poeta escudriña una flor.
fotografía en sepia. ahorra detalles indeseables.
Nº 6
deja abiertos sus ojos, orgullo del volumen de los mismos.
abstraído en el coloso humo de un cigarrillo no retratado.
Nº 7
apoyada contra la pared. en camisetita sensual.
sombras nada más la rodean. nariz pequeña. ojos minis.
Nº 8
pelado cual chupetín arcor de frambuesa.
bienaventurados los pinos que lo circundan.
Nº9
este poeta no quiso dar el rostro a perpetuidad.
mucho rosa.
Nº10
antiparras en la cabeza. tizne en todo el cuerpo.
Nº 1
el poeta muestra una botella de Jack Daniel´s.
sonríe de costado. tiene todos los dientes.
Nº 2
la poeta entrecierra los ojos y mira el horizonte.
lleva puesta una remera de AC/ DC.
Nº 3
la poeta se abandona sobre la mesa, displicente.
boca en trompa. gafas grandes. heladera de fondo.
Nº 4
el poeta al lado de los leños. un enjambre de pelos canosos
se asoma a su camisa abierta. parece buen tipo.
Nº 5
entre geranios la poeta escudriña una flor.
fotografía en sepia. ahorra detalles indeseables.
Nº 6
deja abiertos sus ojos, orgullo del volumen de los mismos.
abstraído en el coloso humo de un cigarrillo no retratado.
Nº 7
apoyada contra la pared. en camisetita sensual.
sombras nada más la rodean. nariz pequeña. ojos minis.
Nº 8
pelado cual chupetín arcor de frambuesa.
bienaventurados los pinos que lo circundan.
Nº9
este poeta no quiso dar el rostro a perpetuidad.
mucho rosa.
Nº10
antiparras en la cabeza. tizne en todo el cuerpo.
la gracia postrera/
"¡no te nos vas a suicidar!" le decían.
"no, no" decía él.
"¡mirá que te vamos a buscar al infierno
y te traemos de una oreja!"
"no, no" decía y sonreía.
el día,
la noche -mejor dicho- que se mató
se disfrazó de hipopótamo
y desparramó por el lugar
ositos, cabritos, pumitas, tortugas de felpa.
y dejó esta nota al pie de escena
"no alimente a los animales".
"¡no te nos vas a suicidar!" le decían.
"no, no" decía él.
"¡mirá que te vamos a buscar al infierno
y te traemos de una oreja!"
"no, no" decía y sonreía.
el día,
la noche -mejor dicho- que se mató
se disfrazó de hipopótamo
y desparramó por el lugar
ositos, cabritos, pumitas, tortugas de felpa.
y dejó esta nota al pie de escena
"no alimente a los animales".
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