la palabra cotidiana
dispuesta sobre todo
a dominar/nos
a impedir/vos
a someter/los
la palabra cotidiana
en los periódicos de las Grandes Ciudades
en los labios de los artistas sin arte
en las lenguas de los conductores radiales
está al servicio del capitalismo
y de verdad me importa muy poco
en verdad me tiene sin cuidado
que esto que estoy diciendo
ya lo hayan esbozado un millón quinientos mil poetas
en todas las lenguas posibles del planeta
hay que dar batalla desde donde sea
desplumar la palabra cotidiana
meterla en una olla
servirla con nuevo sabor en los platos de los niños
en las mesas de los trabajadores
en las manos de los estudiantes
que la poesía diga casa con la palabra caza
que le dé casa a los durmientes de las Estaciones de invierno
que le dé caza a los Tiburones del Mercado
que se llene de abrazos por dentro y por fuera
afilar la palabra cotidiana
para hundírsela en la boca al silencio del mundo/

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