moras ...

antes de entrar a la escuela
trepábamos 
a los árboles de moras
como monos con guardapolvos blancos
y comíamos con delicia ancestral
todas las que estaban al alcance de nuestra gula
si se hacía tarde 
arrancábamos unos racimos
y los guardábamos 
en los bolsillos de los guardapolvos: 
los lavarropas de la ciudad de La Plata
con nervios centrífugos llenaban las calles
con el morado perfume de esas bayas silvestres
en clase -aburridos-
mientras la maestra de inglés nos 
conjugaba la patria con verbos regulares
nosotros abríamos nuestras bocazas latinoamericanas
y devorábamos nativamente esas frutas
que sabían a las bocas de las niñas
que aún
no nos atrevíamos a besar/ 

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